A lo grande
Un pedido de 50 carcasas de compresores era una tentación difícil de resistir. Sin embargo, esas enormes piezas cúbicas de 2,4 toneladas suponían para una empresa joven como la suiza PRO-CAM CNC AG un viaje a lo desconocido. Con la ayuda de Sandvik Coromant, la empresa se llevó el contrato y, seis meses más tarde, conseguía entregar los productos terminados.
Heinz Krähenbühl, propietario de PRO-CAM CNC AG (PRO-CAM), es un enamorado de su trabajo. «O fabrico cosas o me pongo de los nervios», asegura esbozando una amplia sonrisa. La planta de producción de su empresa, situada en la localidad de Huttwil, a 50 kilómetros de Berna, la capital suiza, está profusamente iluminada y luce unos suelos inmaculados. En este agradable entorno de trabajo encontramos cada día al fundador de PRO-CAM, que empieza su jornada a las 5 de la mañana. Dirige la empresa con la ayuda de su esposa Sandra, que se ocupa de las compras y la administración.
Las piezas grandes siempre han sido la especialidad preferida de PRO-CAM, que echó a andar hace más de 20 años, cuando Krähenbühl detectó una necesidad y decidió buscar una respuesta. Por entonces, todavía trabajaba como operario de mecanizado en un taller. «Tenían que rechazar muchos encargos porque no podían procesar las piezas más grandes», recuerda.

Krähenbühl puso en marcha su empresa en unos establos reacondicionados que no llegaban a los 240 metros cuadrados de superficie. «Éramos una máquina y yo», rememora. En aquel pequeño taller podía tornear piezas de hasta seis metros de longitud. Y la demanda no hacía sino crecer. Al poco tiempo invirtió en máquinas nuevas y más grandes y se trasladó a una planta más espaciosa. Finalmente, Krähenbühl construyó su propia planta en Huttwil, diseñada específicamente para las enormes máquinas de pórtico capaces de procesar piezas de hasta 50 toneladas y 16 metros de longitud. La empresa creció rápidamente y empezaron a llegar pedidos de clientes tan variados como fabricantes de trenes, empresas de energía solar e incluso un gran fabricante de maquinaria del sur de Alemania.
Krähenbühl no tardó en empezar a buscar nuevas herramientas y estrategias para los procesos de mecanizado, con el objetivo de dar respuesta a las necesidades de sus clientes y su empresa en crecimiento. De esta voluntad nació la colaboración con Max Dreier, el especialista técnico de Sandvik Coromant en Suiza. «Fue fantástico», explica Krähenbühl, que habla de Dreier como «un técnico curtido», con «décadas» de experiencia y que «acudía siempre de inmediato al más mínimo problema».
La colaboración adquirió una nueva dimensión en 2015 cuando PRO-CAM se vio en la necesidad de invertir en una nueva máquina para aspirar a un importante pedido de carcasas de compresores. En lugar de las típicas piezas largas y voluminosas, el pedido exigía la producción de piezas compactas y cúbicas de hierro fundido de 1.400 x 1.700 x 1.200 mm y un peso de 4 toneladas. «Para nosotros era un viaje a lo desconocido», recuerda Krähenbühl.

Por aquel entonces, PRO-CAM no tenía experiencia en el taladrado de piezas. «Para nosotros fue vital poder aprovechar la experiencia de Sandvik Coromant», explica Krähenbühl. Junto con el equipo técnico de Sandvik Coromant en Suiza, planificaron la maquinaria y también una selección de herramientas de fresado y una serie de herramientas especiales de Sandvik Coromant adaptadas a los diferentes métodos de taladrado. «Desde entonces no nos hemos separado nunca», asegura.
Max Dreier recuerda aquellos intensos meses. «Fue una época de mucho trabajo», afirma. «Pero estábamos convencidos de que PRO-CAM lo tenía todo a favor para llevarse el contrato». La solución propuesta pasaba por la adquisición de un FPT Spirit, una máquina de taladrado y fresado pesada con un sistema de deslizamiento hidrostático y dos mesas giratorias de 3.000 x 2.000 mm con una capacidad de movimiento de 2.000 mm cada una y una superficie de trabajo de 10.000 x 1.500 x 4.300 mm, utilizadas sobre todo en ámbitos como la generación de energía, la maquinaria pesada y la construcción naval.

La importante inversión que requerían la máquina y sus complementos supuso un esfuerzo para Krähenbühl, consciente sin embargo de que también le abría de par en par las puertas de un nuevo segmento del mercado. Y la inversión empezó a amortizarse pronto: PRO-CAM consiguió el ansiado pedido de 50 carcasas de compresores pese a la dura competencia de diferentes fabricantes de prestigio, incapaces de prever la irrupción de esta joven empresa.
Krähenbühl tiene objetivos todavía más ambiciosos. Su próxima apuesta es la inversión en tecnología de medición por 3D, que permitirá a su empresa competir en un sector tan exigente como el aeroespacial, que reclama una precisión del 100 % y una seguridad máxima. «Invertiremos en el mejor material del mercado», asegura. «Una máquina capaz de dejar a los clientes boquiabiertos nada más verla».

PRO-CAM CNC AG
PRO-CAM es una pequeña empresa suiza especializada en el mecanizado de piezas de gran tamaño. La empresa ha experimentado un rápido crecimiento y ha invertido en nuevas máquinas capaces de procesar piezas de hasta 50 toneladas. Sandvik Coromant es el principal proveedor de herramientas y un socio de referencia en el diseño de estrategias de mecanizado.
Las inversiones en nuevas máquinas, por ejemplo maquinaria con tecnología de medición avanzada, servirán para acceder a nuevos segmentos de mercado, como la industria aeroespacial, muy exigente desde el punto de vista de la precisión y la seguridad. De momento, Sandvik Coromant ha apostado por la herramienta de fresado estándar HighFeed, que utiliza la CoroMill 725. Actualmente se están utilizando también soluciones para mejorar la productividad con adaptadores de fresado con amortiguación.